Y no tan sólo dejó de cantar, sino que su cuerpo comenzó a caer, el beso que prometió no fue un simple sentimiento, sus ojos lloraron porque supo de verdad que existía. La verdad no estaba en su forma ni en como caminaba, la forma de tocarla y de mirarla fueron lo más cautivante. Y no tan sólo calló, sino que toda la ciudad silenció. El no supo qué hacer, también la reconoció pero no fue hasta tocar sus labios que se dio cuenta que en ese momento no estaba soñando, sus palabras fueron decididas y su fuerza se apodero de sus brazos que la sostuvieron como si en cada momento la fuera a perder…
Y sólo quedó aquello
Y sólo las personas que vivieron ese sentimiento fueron capaces de hablar de tal idilio.
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