Algunas cosas interesantes

viernes, 1 de julio de 2011

La razón seductora

Que seductor puede ser el pensamiento cuando relata tu cuerpo, y que agudo es su comentario cuando habla de tu pensamiento, creo en pocas palabras que se enamoró de ti. Ten cuidado porque no para de nombrarte y de sonreírte cada vez que pasas por su recuerdo, aunque no tenga como sentirte más que con mis ojos, mis manos y mis oídos, te tiene envuelta en sabanas, enrollada con sus más fuertes formas de expresión, que se acuerdan y te suspiran las ideas más enamoradas de un poeta enfermo pensando en su roza, la cual le ha permitido vivir por tantos años junto a su pasión, a su letra, a su prosa. Y ten cuidado, te advierto nuevamente, porque a través de mis ojos pasan notas de ilusión y por mis oídos cuadros de imaginación, que lo desesperan cuando sólo le queda tu recuerdo, cuando desapareces de su olfato, cuando te pierdes en otros recuerdos, inerte.  Aun así queda tu aroma. Hay cosas que él piensa que no te puedo decir sobre tu aroma… que poesía, que relatos, que majestuosa observación y que tacto al nombrar tal esencia… no existe razón para seguir razonando si esa exquisita fragancia de tu cuerpo creada por el hombre dejara de existir, no quiere seguir pensando… debo aclarar que eso me causa un poco de temor... Bueno, pero la idea de esta carta es de contarte cómo se siente alguien enfermo por tu ausencia, alguien que por su propia forma nunca te ha visto y que por invalido y dependiente usa mis sentidos para saciarse de todo alimento relacionado contigo, así es, ven a visitarlo que muy preocupado estoy por su condición y muy preocupado estaré si pierdo la razón por causa de tu ausencia… 

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